Pelo engominado a prueba de huracán, más dinero que neuronas, raqueta de tenis en ristre y un "qué pavo" siempre en la punta de la lengua. Sí, es un pijo de los de toda la vida. O un preppy, según se llaman ahora. Y para colmo de postureo, se ha subido al escenario a reflexionar en voz alta sobre esta crisis que nos azota (a él no tanto)
Ayuntamiento Velilla de San Antonio





